Trombosis: una afección para no descuidar

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La trombosis es un coágulo sanguíneo que se forma en las arterias o venas y bloquea la llegada de sangre y oxígeno. Un coágulo de sangre que se forma en la pierna se llama trombosis venosa profunda (TVP). Si el coágulo de sangre se desprende y viaja hasta los pulmones, se llama embolia pulmonar (EP). Juntos, se conocen como tromboembolismo venoso (TEV) y constituye el principal factor responsable de las tres causas de muerte cardiovasculares más importantes en el mundo junto al accidente cerebrovascular (ACV) y el infarto agudo de miocardio.
La enfermedad tromboembólica encabeza la lista de causas de muerte prevenibles en el paciente internado. Produce más fallecimientos que la sumatoria de muertes por SIDA, los siniestros viales y el cáncer de mama.

 Para tener en cuenta 

Si bien no todos presentan síntomas, es importante conocer los signos de alarma. En la Trombosis venosa profunda o TVP puede haber dolor o sensibilidad, que comienza generalmente en la pantorrilla; hinchazón, que abarca el tobillo y el pie; enrojecimiento y calor.

Los síntomas de que un coágulo migró y se localizó en los pulmones son la falta de aire inexplicada; taquipnea o aumento en la frecuencia respiratoria; dolor de pecho (puede empeorar al respirar hondo); aumento en la frecuencia cardíaca y mareos o desmayo.

Estos coágulos sanguíneos pueden prevenirse. El uso de medidas preventivas eficaces es clave para reducir los riesgos del TEV y existen dos prioritarias para reducir las consecuencias ocasionadas por la trombosis:
– Diagnóstico y tratamiento temprano en las personas con síntomas.
– Prevención en aquellas que no presentan síntomas, pero se encuentran en riesgo de generar este tipo de coágulos.

 Factores de riesgo 

Algunas personas no presentan signos o síntomas de alarma. Por eso, es importante conocer los factores de riesgo y saber que ciertas situaciones pueden provocar la formación de un coágulo sanguíneo.
– Uso de medicamentos que contienen estrógenos, como los anticonceptivos orales y la terapia de reemplazo hormonal.
– Embarazo, o haber dado a luz recientemente, lo que aumenta el riesgo.
– Edad avanzada: una persona de 80 años de edad tiene un riesgo cinco a seis veces mayor que una de 40, aunque el TEV puede ocurrir a cualquier edad.
– Antecedente familiar: si alguien en la familia tuvo una trombosis sin causa aparente.
– Obesidad: el riesgo de TEV es dos a tres veces mayor en personas obesas comparado con personas no obesas.
Ante signos o síntomas de TEV debe buscarse atención médica urgente, ya sea de trombosis venosa profunda (TVP) o tromboembolismo de pulmón (TEP). Es necesario mantenerse en movimiento, ya que la inmovilización aumenta el riesgo de desarrollar un coágulo en la sangre.

Factores de riesgo de trombosis arterial: hipertensión, diabetes, sedentarismo, sobrepeso, hipercolesterolemia, entre otros.

Factores de riesgo de trombosis venosa: sedentarismo, varices, reposo prolongado, viajes prolongados, tratamiento hormonal, enfermedades neoplásicas, entre otros.

Importante: el presente material es de carácter informativo, de ninguna manera reemplaza el criterio del profesional de la salud en cada caso en particular. Ante cualquier duda o síntoma se debe consultar a un profesional y no automedicarse.