Malaria: una enfermedad prevenible

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La malaria o paludismo es una enfermedad febril aguda, potencialmente mortal pero prevenible y curable. Es causada por parásitos que se transmiten al ser humano por la picadura de mosquitos infectados, llamados vectores del paludismo. Estos parásitos se multiplican en el hígado y pasan al flujo sanguíneo. Si otro mosquito pica a esa persona, el insecto se infecta, y así continúa el ciclo de transmisión. Dicho ciclo a su vez depende de las condiciones meteorológicas, en especial de la lluvia, el calor y la humedad. Ello se debe a que estos factores favorecen la multiplicación del mosquito, ya que este deposita sus huevos en agua. En la Argentina este tipo de mosquito se encuentra disperso principalmente en el área rural de algunas provincias del NOA y NEA, como Salta, Jujuy, Tucumán y Misiones.

 Síntomas y formas de prevención 

Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 15 días después de la picadura, y consisten fundamentalmente en fiebre, vómitos, escalofríos y dolor articular y de cabeza. Se debe tener en cuenta que si la enfermedad no es tratada rápidamente puede poner en peligro la vida del enfermo. En tanto que el tratamiento contribuye no solo a la recuperación del infectado sino también a controlar la propagación de la malaria.
El único método para controlar o prevenir la transmisión consiste en luchar contra los mosquitos vectores. Para ello es importante implementar medidas para evitar la reproducción y propagación. Entre ellas las siguientes:
– Eliminar los objetos en desuso que puedan acumular agua y puedan usarlos para depositar los huevos. Entre ellos latas, botellas, neumáticos, lona, bidones cortados, tapitas.
– Cubrir, vaciar y limpiar tanques y recipientes donde se almacene agua para uso doméstico.
– Poner boca abajo baldes, palanganas y bidones.
– Aplicar insecticidas en recipientes en los que se almacene agua a la intemperie.
– Utilizar elementos de protección personal, como repelentes y ropa de manga larga.
– Proteger los ambientes con insecticidas y espirales, o colocando mosquiteros en puertas y ventanas.
– Rellenar floreros y portamacetas con arena o tierra.
– Vaciar recipientes recolectores de desagües de aire acondicionado o lluvia.
– Destapar desagües de lluvia y canaletas.
– Cepillar bebederos de mascotas frecuentemente.
– Mantener patios y jardines desmalezados.

Importante: el presente material es de carácter informativo, de ninguna manera reemplaza el criterio del profesional de la salud en cada caso en particular. Ante cualquier duda o síntoma se debe consultar a un profesional y no automedicarse.