Lepra: una enfermedad curable

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La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium Leprae, un bacilo que afecta principalmente al sistema nervioso periférico, la piel, los ojos, la mucosa de las vías respiratorias superiores, y otras estructuras. Es una enfermedad curable y, cuando se la trata en sus fases iniciales, disminuyen considerablemente las probabilidades de discapacidad.

Los más afectados suelen ser jóvenes de entre 20 y 30 años. Sin embargo deben tener especial cuidado las embarazadas, ya que pueden transmitirle la infección al feto, por lo que es recomendable realizar las pruebas pertinentes al recién nacido. Por otra parte, los niños son más propensos que los adultos a contraer esta enfermedad, aunque raramente aparece en menores de tres años.

 Cómo se contagia 

La lepra no es muy contagiosa, aunque la forma de contagio es muy difícil. Se produce de persona a persona por contacto directo cuando hay proximidad con un enfermo no tratado, debido a que se transmite a través de gotículas nasales y orales durante contactos estrechos y frecuentes con casos sin tratar.

La bacteria se disemina cuando una persona inhala las pequeñas gotas en el aire liberadas cuando alguien con lepra tose o estornuda. También se puede transmitir por contacto con los líquidos nasales de una persona con Lepra. La Lepra tiene dos formas comunes: la tuberculoide y la lepromatosa. Ambas formas ocasionan úlceras en la piel. Sin embargo, la forma lepromatosa es más grave. Esta produce grandes protuberancias e hinchazones a modo de nódulos.

 Síntomas principales 

– Lesiones cutáneas: son las reacciones más frecuentes. Suelen ser más claras que el color normal de la piel.
– Lesiones en la piel, que no curan después de algunas semanas o meses.
– Adormecimiento de la piel, debido al daño en los nervios debajo de la piel.
– Debilidad muscular.

 Tipos de lepra 

Según la carga bacilar, la enfermedad puede clasificarse como paucibacilar o multibacilar. El Mycobacterium Leprae se multiplica muy lentamente y el período de incubación de la enfermedad varía entre 9 meses y 20 años, con un promedio de unos cinco años.

– Lepra Paucibacilar (PB): es la menos grave (2-5 lesiones cutáneas). Aparecen manchas en la piel y pérdida de sensibilidad en esas zonas. Las personas contagiadas con este tipo de lepra responden rápidamente al tratamiento.

– Lepra Multibacilar (MB): es la más grave, pero tiene cura. Se caracteriza por múltiples lesiones cutáneas, inflamación de los nervios, congestión nasal y epistaxis.

 Diagnóstico 

Para saber con exactitud si se padece la enfermedad se pueden realizar una serie de pruebas: la biposia de la piel o raspado de la piel. Se trata de una extracción de una muestra de la piel para su examen microscópico. No suele tardar más de 15 minutos. Hay distintos tipos de biopsia de la piel según la profundidad de la muestra extraída.

Otra prueba que puede realizar el especialista es la lepromina cutánea, es un examen para determinar qué tipo de lepra padece la persona. En estos casos, el médico inyecta una muestra, no infecciosa, debajo de la piel y marca el sitio de la inyección que será examinado a los tres días y a los 28 para ver si hay reacción y cuantificarla.

 Complicaciones 

Si no se trata, la Lepra puede causar:
– Daño en los nervios de los dedos, los pies, las manos. Esto puede provocar que la persona no sienta dolor ni sensibilidad térmica en esas áreas.

– Desfiguramiento.

– Debilidad muscular.

 Prevención 

El riesgo de contraer Lepra es muy bajo, aun así, la mejor manera de prevenir la enfermedad es realizar el diagnóstico y tratamiento precoz de las personas infectadas y efectuar controles a quienes han estado en contacto con algún enfermo de Lepra.