EPOC: una afección pulmonar

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La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es el producto de un conjunto de padecimientos que limitan el flujo del aire que llega a los pulmones, provocando tos, expectoración y dificultad para respirar. A este cuadro se suman otras enfermedades tales como bronquitis crónicas, enfisema, disnea, producción de esputo y la famosa tos del fumador. Aunque se la asocia comúnmente con tos y falta de aliento, en realidad reviste mayor gravedad, pues resulta potencialmente mortal si no es tratada a tiempo.

 Principales factores de riesgo

– Tabaquismo: el humo de tabaco genera una irritación en los pulmones que puede causar complicaciones con el paso del tiempo.

– Contaminación del aire en interiores: si se permanece en un ámbito cerrado y no se toman las medidas sanitarias adecuadas, el humo puede terminar generando la enfermedad, sobre todo si se usan estufas.

– Contaminación del aire en exteriores: la polución propia del ambiente y el humo constante del tráfico en zonas urbanizadas pueden desarrollar la EPOC en personas altamente sensibles.

– Polvos y productos químicos: el trabajo regular con sustancias tóxicas o alergénicas puede llegar a causar este tipo de afección respiratoria.

 Algunos consejos 

Ante todo es importante realizarse un examen preliminar del nivel de flujo de aire pulmonar para comprobar que se encuentre acorde a la edad y no haya algún tipo de limitación. Además, existen algunas otras cuestiones a tener en cuenta:

– Mantener un peso adecuado: un peso excesivo o demasiado bajo son altamente perjudiciales para quienes padecen EPOC. A medida que disminuye la función pulmonar se deteriora el estado nutricional de la persona y, a su vez, aumentan las necesidades de energía, por lo tanto necesita más oxígeno. En ese sentido, el sobrepeso puede aumentar la sensación de falta de aire y el riesgo de padecer enfermedades coronarias, diabetes y presión alta.

– Cuidar las comidas y bebidas: es recomendable comer pequeñas cantidades, distribuidas en 5 o 6 comidas para aligerar la carga respiratoria. Llevar un registro de los alimentos que se ingieren diariamente puede ayudar a mejorar la calidad y controlar la cantidad de los alimentos que se consumen. Es aconsejable hacer una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, y evitar comidas copiosas o demasiado grasas, alimentos tales como coliflor o cebolla, y el consumo excesivo de hidratos de carbono. A su vez, se debe beber abundante líquido -evitando gaseosas y alcohol-, al menos 1,5 litros al día. porque eso facilita la expulsión de secreciones.

– Realizar actividad física: ello ayuda a mejorar el estado de salud en general y mejora en particular el uso de oxígeno que necesita el cuerpo, la musculatura, las articulaciones, el corazón y la presión arterial. Es recomendable pasear, subir escaleras o hacer bicicleta estática, entre otras actividades.

– Dormir bien: un buen descanso nocturno, durmiendo las horas necesarias, ayuda a la persona a realizar las actividades diarias con más energía, a sentirse más relajado y a estar más animado. Para un buen descanso también es importante tratar de evitar las situaciones de estrés durante el día.

– Seguir viajando: una persona con EPOC no necesita renunciar a viajar ni a realizar actividades de ocio. Solo debe tener en cuenta el clima del destino para cuidarse, y llevar todos los medicamentos necesarios. Incluso puede recurrir previamente a fisioterapia respiratoria para aprender ejercicios que optimizan la respiración y mejoran la mecánica pulmonar.

Importante: el presente material es de carácter informativo, de ninguna manera reemplaza el criterio del profesional de la salud en cada caso en particular. Ante cualquier duda o síntoma se debe consultar a un médico y no automedicarse.