Dormir bien para estar bien

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Dormir bien ayuda a evitar enfermedades y mantenerse sano, por eso disfrutar de un buen descanso es primordial tanto para la salud física como la mental. De hecho, si no se puede tener un sueño de calidad lo más probable es que el cuerpo comience a experimentar una serie de cambios y alteraciones, entre ellos, trastornos en el sistema nervioso, endócrino e inmunológico, lo cual puede acarrear otras complicaciones más graves. No obstante, los trastornos del sueño pueden prevenirse e incluso tratarse.

 Trastornos del sueño 

La ausencia de sueño puede provocar falta de memoria y problemas de sexualidad, en tanto que la privación crónica de sueño acarrea cansancio, irritabilidad y mal humor. Durante el sueño nuestro cuerpo produce determinadas hormonas. Por ejemplo, dormir profundamente desencadena mayor liberación de hormona de crecimiento y hay hormonas que se liberan durante el sueño para ayudar a combatir infecciones. De hecho, el sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse y fortalecerse.

Por otra parte, dormir menos de seis horas acorta la vida, y los trastornos del sueño disminuyen drásticamente la calidad de vida de las personas mayores, aumentando la probabilidad de padecer cuadros de ansiedad y depresión y afectando la memoria y los órganos de los sentidos: lo cual a su vez puede provocar un serio deterioro cognitivo y una reducción significativa de la autonomía para las actividades de la vida diaria.

 Qué hacer para conciliar el sueño 

– Mantener un horario regular para dormir.
– Ir a la cama solo cuando se tenga sueño.
– Crear un ambiente relajado en la habitación, aislándose de los ruidos que pueden perturbar el sueño y buscando la oscuridad.
– Utilizar la cama solo para dormir, evitando leer, ver televisión, comer, trabajar o usar el celular en la cama.
– Levantarse y hacer cualquier actividad relajada si pasados 30 minutos no se consigue conciliar el sueño, volviendo a la cama cuando llegue de nuevo el sueño.
– Evitar hacer siestas largas, y no dormitar mientras se hace la digestión.

 Cómo mejorar la calidad del sueño 

– Usar ropa cómoda para dormir.
– Utilizar en lo posible una cama y un colchón confortables.
– Tratar de que el sueño sea profundo e ininterrumpido, para que sea realmente reparador.
– Hacer ejercicio físico de forma regular durante el día, evitando hacerlo en las horas previas al sueño.
– Evitar consumir estimulantes como alcohol, cafeína, tabaco, té y bebidas con cola, al menos 6 horas antes de ir a descansar.
– Bajar la intensidad de las tareas antes de acostarse, dejando para el final lo más monótono.
– No ver programas de televisión que sean estimulantes antes de acostarse.
– Evitar en la habitación una temperatura alta, lo ideal es entre 18 y 22 ºC.
– Mantener una alimentación equilibrada, evitando sobre todo las cenas pesadas.
– Cenar alimentos que faciliten el sueño, como la leche y sus derivados, cereales, frutos secos, hígado, huevos, atún o pasta.
– Ventilar el dormitorio durante el día.

 Para tener en cuenta 

Dado que disfrutar de un buen descanso es primordial para la salud física y mental, es recomendable acudir a un profesional en caso de notar que la frecuencia del sueño se vea alterada o que disminuya su calidad.