Dislexia: un trastorno de aprendizaje

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La Dislexia es un trastorno de aprendizaje que afecta la capacidad lectora y escritora. Se da en niños, es de origen neurobiológico y hereditario, y deriva de una alteración del neurodesarrollo. No tiene cura, pero existen enfoques de enseñanza y estrategias que pueden ayudar a mejorar las habilidades de quien la padece.

Además de impedir leer en forma fluida, exacta y automatizada, la dislexia ocasiona también problemas de compresión, de memoria a corto plazo, de acceso al léxico, confusión para distinguir entre derecha e izquierda, y dificultades en las nociones espacio-temporales, entre otros. Todo ello acarrea grandes consecuencias emocionales si no se trata y acompaña en el ámbito familiar, escolar y sanitario. En tal sentido, la detección y actuación precoz es imprescindible para evitar el fracaso escolar, personal y social de las personas con este trastorno.

Los niños que tienen dislexia están expuestos a un mayor riesgo de sufrir trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y viceversa. El trastorno de déficit de atención con hiperactividad puede causar dificultad para mantener la atención como también hiperactividad y conducta compulsiva, lo que puede hacer que sea más difícil tratar la dislexia. En la Argentina la Ley 27.306 garantiza el derecho a la educación de niños, adolescentes y adultos con dislexia y otras Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA). Además existe la Asociación Argentina de Dislexia y Familia (Disfam), a la cual acudir en caso de necesitarlo.

 Signos de dislexia

Los signos de la dislexia pueden ser difíciles de reconocer antes de la etapa escolar, pero hay algunas señales tempranas que pueden indicar la existencia de un problema. Una vez que el niño alcanza la edad escolar es posible que el maestro sea el primero en notar la afección, ya que suele volverse más evidente al momento de comenzar a aprender a leer.

 Signos previos a la etapa escolar 

– Tardar en comenzar a hablar.
– Aprender palabras nuevas a un ritmo lento.
– Presentar problemas para formar palabras adecuadamente, tales como invertir los sonidos de las palabras o confundir palabras que suenan de forma parecida.
– Tener problemas para recordar o decir el nombre de las letras, los números y los colores.
– Demostrar dificultad para aprender canciones infantiles o para jugar juegos de rimas.

 Signos durante la edad escolar 

– Demostrar un nivel de lectura muy por debajo del esperado.
– Presentar problemas para procesar y comprender lo que escucha.
– Tener dificultad para encontrar la palabra correcta o para formular respuestas a preguntas.
– Mostrar dificultad para recordar secuencias de cosas.
– Sufrir dificultad para ver y, ocasionalmente, escuchar similitudes y diferencias entre letras y palabras.
– Presentar problemas para pronunciar una palabra desconocida o para deletrear.
– Tardar más tiempo del habitual en completar tareas que conllevan leer o escribir.
– Evitar actividades que conllevan leer.

Signos durante la adolescencia y la adultez 

– Dificultad para leer. Incluso para leer en voz alta.
– Lectura y escritura lentas y dificultosas.
– Problemas para deletrear.
– Negación a realizar actividades que conlleven leer.
– Mala pronunciación de nombres o palabras, o problemas para recordar palabras.
– Problemas para comprender bromas o ciertas expresiones del lenguaje.
– Necesidad de disponer más tiempo del habitual para completar tareas que conlleven leer o escribir.
– Dificultad para resumir una historia.
– Problemas para aprender un idioma extranjero.
– Dificultad para memorizar o resolver problemas matemáticos.

 Cuándo consultar al médico 

Si bien la mayoría de los niños están listos para aprender a leer en la etapa del jardín de infantes o primer grado, con frecuencia, los niños con dislexia no pueden comprender los conceptos básicos necesarios para realizar esa actividad. Por eso es importante acudir a un profesional cuando el nivel de lectura está por debajo de lo que se espera para su edad o si se notan otros signos de dislexia. Finalmente, debe tenerse en cuenta que cuando este trastornos no se diagnostica ni se trata las dificultades para leer que se presentaron en la infancia continuarán en la edad adulta.

Importante: el presente material es de carácter informativo, de ninguna manera reemplaza el criterio del profesional de la salud en cada caso en particular. Ante cualquier duda o síntoma se debe consultar a un profesional y no automedicarse.