Bebés prematuros: cómo cuidarlos

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Un niño prematuro es aquel que nace antes de tiempo, por lo que no completa el período normal de gestación. Ello representa un alto riesgo de complicaciones durante y postparto, incluyendo peligro de vida.

Este nacimiento temprano se debe en muchos casos al estilo de vida de la madre durante el embarazo, aunque también es posible que el problema esté presente desde mucho antes, ya que puede darse por otros factores, como anemia o mala alimentación.

En cualquier caso, es importante realizar los distintos controles prenatales para prevenir todo riesgo, ya que los nacimientos prematuros son la principal causa de muerte infantil a nivel mundial y, aun en los casos de bebés que logran sobrevivir, pueden desarrollar ciertas patologías, como retraso cognitivo, pérdida de visión o audición y hasta parálisis cerebral.

 Cuándo un niño es prematuro 

Aunque la posibilidad de dar a luz existe desde la semana 28, un embarazo está en término al llegar a las 40 semanas, es decir, 10 meses y no 9, como se cree históricamente. Por eso cuando un niño nace antes de la semana 37 de gestación se lo considera como prematuro.

 Tipos de bebés prematuros 

– Moderado tardío: nace entre la semana 32 y 37 de gestación. Es el bebé prematuro con menos probabilidad de morir o sufrir patologías graves, se considera que casi está dentro del período de nacimiento. Es probable que solo necesite un tiempo en la incubadora para terminar de respirar de forma adecuada.

– Muy prematuro: nace entre la semana 28 y 32. Este bebé necesitará pasar mucho tiempo en la incubadora mientras se terminan de madurar algunos de sus órganos. Tiene altas probabilidades de sobrevivir y quizás solo presente defectos visuales o algún que otro problema de audición no grave. Todo dependerá de cómo sea el parto y las condiciones de salud de la madre.

– Prematuro extremo: nace antes de la semana 28. Tiene menos probabilidades de sobrevivir y, en caso de hacerlo, suele tener graves deficiencias en su desarrollo.

 Cómo cuidar al bebé prematuro

– Pasar la mayor cantidad de tiempo posible con el bebé, tan pronto como el médico lo apruebe y aun cuando no se lo pueda alzar. Pues es importante poder tocarlo, hablarle, sentirlo y estrechar el vínculo familiar para el alivio del dolor y el eficiente desarrollo neurológico y psicomotor.

– Intentar alimentarlo naturalmente, siempre que el médico lo apruebe, siguiendo las técnicas de amamantamiento o alimentación indicadas oportunamente.

– Recordar que la leche materna es la mejor nutrición posible y proporciona anticuerpos y otras sustancias que aumentan la respuesta inmunitaria, ayudando a combatir infecciones.

– Considerar que, una vez que pueda empezar a amamantarse, el bebé debe tomar el pecho con frecuencia para aumentar su suministro de leche. Si le resulta difícil tomar del pecho, puede extraerse la leche materna para alimentarlo a través de una sonda o un biberón.

– Hacer partícipe al pediatra de cabecera de la atención inmediata del bebé o pedir que se mantenga informado al respecto. Así podrá responder mejor la mayoría de las preguntas que pudieran surgir.

 Para tener en cuenta 

El bebé prematuro estará listo para ir a casa una vez que respire por sí solo, mantenga su temperatura corporal, tome el pecho o el biberón, y aumente de peso con regularidad.

Al igual que cualquier otro bebé, debe ser controlado periódicamente por el médico, aunque no esté enfermo. Incluso, estos controles deberán ser más frecuentes y realizados por un equipo de profesionales de la salud de distintas especialidades para poder detectar tempranamente cualquier dificultad que pudiera aparecer.

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Importante: el presente material es de carácter informativo, de ninguna manera reemplaza el criterio del profesional de la salud en cada caso en particular. Ante cualquier duda o síntoma se debe consultar a un médico y no automedicarse.