Audición: un sentido primordial

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La audición es uno de los sentidos que le permiten al ser humano percibir el mundo que lo rodea y conectarse con los demás, es por eso que quien sufre de una reducción en la habilidad de oír padece una pérdida auditiva que puede repercutir seriamente no solo en su salud sino también en su vida social.

La pérdida de audición puede ser leve, moderada, grave o profunda. Afecta a uno o a ambos oídos y entraña dificultades para oír una conversación o escuchar sonidos fuertes. Las personas con pérdida de audición entre leve y grave por lo general se comunican mediante la palabra y pueden utilizar como ayuda audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos, así como los subtítulos. Por su parte, las personas con pérdida de audición profunda oyen muy poco o nada, por lo que a menudo se comunican mediante el lenguaje de signos.

 Detección temprana 

Los problemas de audición pueden afectar el desempeño escolar y la integración social de los niños. Por eso, cuanto antes se detecte y se trate el problema más posibilidades habrá de minimizar el impacto que puedan producir en su desarrollo. Para ello es recomendable acudir a un fonoaudiólogo y realizar un examen clínico de la audición al momento del ingreso escolar.

Este examen consta de una audiometría tonal, que evalúa los umbrales auditivos en los distintos tonos; y una logoaudiometría, que evalúa si se entiende lo que el niño dice.
Ambos estudios se realizan de manera muy sencilla y no requieren ningún tipo de preparación previa.

 Señales de alerta en los niños

– Presentan dificultades en el lenguaje.
– No hacen lo que se le indica.
– Preguntan “¿qué?” con frecuencia.
– Escuchan la televisión a un volumen muy alto.

 Medidas de audición 

Alguien que sufre pérdida de audición no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB (decibelios: medida utilizada para expresar el nivel de potencia o el nivel de intensidad del sonido).

La pérdida de audición leve se da cuando el sonido más bajo que una persona puede percibir con su oído bueno se sitúa entre los 25 y los 40 dB. Las personas que presentan pérdida de audición leve tienen ciertas dificultades para seguir el hilo de una conversación, especialmente cuando esta tiene lugar en entornos ruidosos. Entre los 30 y los 50 dB el nivel de ruido sigue siendo bajo, es el que soportamos en una conversación normal. Mientras que la exposición prolongada a sonidos más fuertes de 85 dB pueden causar daños en la audición y los sonidos superiores a 120 dB nos incomodan. En tanto que en 140 dB se da el umbral de dolor.

 Tratamiento 

Las personas que padecen pérdida de audición pueden mejorar su calidad de vida gracias a la detección temprana y un tratamiento eficaz y oportuno, y recurriendo a la utilización de audífonos, a los implantes cocleares y otros dispositivos de ayuda, así como al empleo de subtítulos, el aprendizaje del lenguaje de signos y otras medidas de apoyo educativo y social.

Importante: el presente material es de carácter informativo, de ninguna manera reemplaza el criterio del profesional de la salud en cada caso en particular. Ante cualquier duda o síntoma se debe consultar a un médico y no automedicarse.