Alzheimer: una enfermedad neurológica

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El Alzheimer es  un tipo de demencia progresiva que afecta el sistema neurológico y causa problemas en la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Suele manifestarse sobre todo en los adultos mayores. Generalmente los síntomas se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo. En casos graves llega a afectar el desempeño de la persona en su vida cotidiana.

Para prevenir esta enfermedad es recomendable emplear mayor energía de la usual, aprender nuevas habilidades, incorporar proteínas, ejercitar el cerebro y estimular la mente. En tanto que es muy importante consultar al médico en caso de notar algunos síntomas característicos.

 Primeros síntomas 

– Pérdida de memoria: incluye olvidos de citas, de fechas, de encargos, de hechos recientes, por ejemplo no recordar por la noche qué se almorzó. 

– Repetición de preguntas a pesar de recibir respuestas: se trata de reiteración frecuente de una misma pregunta, aun habiendo recibido ya la respuesta. 

– Colocación de cosas fuera de lugar: esto incluye dejar las cosas en cualquier sitio o no recordar dónde se las dejó, por ejemplo encontrar las llaves en la basura o directamente no poder encontrarlas.

– Dificultad para recordar el nombre de objetos: en este caso cuesta nombrar un objeto por su nombre, aun cuando se trate de algo usual y de uso cotidiano.

– Pérdida de orientación: con frecuencia se pierde el sentido de la orientación respecto a tiempo y/o lugar. Por ejemplo, no recordar en qué día de la semana se está o en qué lugar se está en ese momento. También puede ocurrir perderse en el camino, aun cuando se trate de un recorrido cotidiano, como por ejemplo al ir a hacer un mandado.

– Dificultades para realizar ciertos actos: se pueden presentar dificultades simples, como no poder abrir una puerta con la llave o equivocarse al realizar los cambios al conducir un coche.

– Pérdida de interés y de motivación: puede suceder que se pierda el interés por actividades o costumbres que antes se disfrutaban, como puede ser leer el periódico o ver televisión. 

– Dificultades para realizar tareas fáciles: a menudo pueden complicarse tareas que ante se realizaban con cierta sencillez, como por ejemplo equivocarse al gestionar una cuenta bancaria o no logra hacer una llamada telefónica.

– Cambios de humor: esto implica cambios bruscos en el humor. Se puede pasar de golpe de estar bien a ponerse de mal humor o enfadarse sin razón alguna.

–  Dificultad con objetos familiares: a veces puede haber dificultad para manejar objetos muy familiares, por ejemplo, equivocarse al utilizar los cubiertos o saber lo que es un peine pero haber olvidado cómo peinarse.

 Formas de estimulación 

– Buscar fortalecer los sentidos. Para ello es recomendable, por ejemplo, vestirse con los ojos cerrados para reconocer texturas, estimular el paladar identificando los ingredientes de una comida, intentar ver imágenes dadas vuelta, o ver la hora reflejada en un espejo.

– Realizar actividades con la mano menos hábil, como escribir, comer o abrir una puerta.

– Estimular la conexión entre ambos hemisferios cerebrales. Para ello es aconsejable ejercitar movimientos con las manos, juntando repetidamente la yema del pulgar con los demás dedos, por ejemplo.

– Leer en voz alta o sacar cuentas mentalmente comprobando luego el resultado.

– Realizar movimientos cruzados, como sentarse en una silla, levantar una rodilla y tocarla con la mano contraria, reiterando diez veces cada ejercicio.

– Modificar el camino que suele recorrerse o cambiar la ubicación de las cosas, ya que de ese modo se obliga a la mente a memorizar lo novedoso.

 Ejercicios de memorización 

– Recordar un número de varios dígitos y dividirlo en grupos, por ejemplo, el número de DNI, dicho de a dos o de a tres cifras.

– Apoyarse en imágenes en caso de tener más desarrollada la memoria visual, repetirse para sí mismo lo que se pretende recordar si se tiene una memoria más bien auditiva.

– Emplear alternativas para recuperar información mentalmente, por ejemplo recurrir a un sinónimo si se olvidó una palabra o tratar de recordar por asociación de ideas.

– Agilizar la mente practicando crucigramas o juegos de letras y palabras. 

– Realizar de a una cosa por vez, para poder focalizar la atención. 

– Contar objetos o personas al entrar a un lugar o andar por la calle.

– Mirar una película y resumir la trama mentalmente o contársela a alguien más.